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El mundo en el que vivimos existe para que nosotros lo amemos

publicado a la‎(s)‎ 16 jul. 2014 6:50 por Intranet Ministerio de Cultura   [ actualizado el 16 jul. 2014 6:58 ]

El mundo en el que vivimos, está diseñado para que podamos vivirlo al máximo, en nuestra propia expresión única y perfecta. Celebremos la vida explorando nuestros sueños y nuestras aspiraciones, cultivando al mismo tiempo una experiencia interior que nos lleve más allá de ellos, creando un espacio de estabilidad y aceptación de nosotros mismos desde el cual podamos ver la magia de la existencia desarrollándose.

Si no tenemos expectativas, posiblemente nuestra frustración no exista y no nos estaremos quejando constantemente. Podremos, en cambio, apreciar, dar amor, agradecer a la vida y a lo que nos rodea.

La raíz de la insatisfacción, en cualquier relación o en cualquier situación de nuestra vida, es el resultado de lo mismo: no estamos haciendo las cosas incondicionalmente, las estamos haciendo con el fin de recibir la aprobación o la compensación de los demás, y eso es amor contractual: en lugar de dar estamos buscando lo que podemos tomar. ¿Cómo podemos resolver esto? Invirtiendo nuestra percepción.

Soy lo que doy, no lo que tomo.

Cuando me convierto en la fuente de la alegría y el amor, siempre estoy dando en mis interacciones con los demás. No necesito que me confirmen que soy digno de amor. Si empiezo a dar reconocimiento, si empiezo a apreciar, si me convierto en la fuente del amor y encuentro mis logros internos, puliendo mis conductas y actitudes en cada momento, me convierto en un ser alegre y feliz, un ser que inspira a los otros a dar más y a crear más. Como consecuencia de ello, me elevo por sobre mi sentimiento de carencia y experimento una sensación de abundancia que siempre quiero compartir con los demás. Así, siempre alegre, doy y doy.

Lo que da vida a los corazones de los otros, hace brillar también el tuyo. A lo mejor esto se te da repartiendo sopa en una esquina a personas necesitadas, en un día muy frío. Tal vez podría ser recogiendo basura en una calle, o simplemente estando amorosamente presente para alguien que necesita de un oído compasivo. Tal vez así encuentres tu pasión por la vida. Relaciónate con tu entorno y donde quiera que mires, encontrarás oportunidades para dar.




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