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Descarga tu ira y tristeza sin herir y ¡no las guardes!

publicado a la‎(s)‎ 4 ago. 2014 9:38 por Intranet Ministerio de Cultura

En tiempos de cambios donde escuchamos la palabra crisis aplicada a todo, nos sugestionamos, entramos en pánico, sentimos la tensión del riesgo a perder nuestra seguridad y, sea esto cierto o sea imaginario, igualmente sentimos la tensión. 

Muchas veces se magnifica lo que vivimos pues estamos obsesionados percibiendo lo peor y esto nos anula la flexibilidad que necesitamos para cambiar. La idea fundamental es que cada uno de nosotros proyecta todo lo que siente dentro, en su entorno. Muchas veces los conflictos que tenemos en casa tienen este disparador, al igual que el estrés en el estudio o en el trabajo. 

Por esta razón la solución de nuestro estrés no va a depender de que las cosas afuera cambien, de que las crisis se solucionen, pues no lo van hacer nunca: cuando una pasa aparece otra. Así que la solución tiene que venir de adentro.


Supongamos que llegas al trabajo y a los problemas laborales le añades tu situación personal (tal vez tuviste una discusión en el desayuno, o alguno de los niños enfermó, y hubo que ir al médico, tal vez anoche te quisiste distraer o no pensar en problemas y abusaste de alguna sustancia y hoy te sientes demolido....) ¿cuántas cosas más nos influencian cotidianamente? Tal vez no quieras hablar con nadie, con esta tensión vibrando en ti. Y tu responsabilidad en el trabajo, magnifica esa presión. ¿Qué hacemos con eso? 

De acuerdo a nuestro temperamento, o a nuestra posición en la empresa, puede que demos lugar a alguna expresión, una explosión de rabia, una discusión, un grito, un golpe en la mesa o puede ser que simplemente lo reprimamos, tratando de no traer los problemas personales al trabajo. 

Ninguna de las dos es la solución óptima. La carga emocional que no expresamos se acumula en nuestro sistema nervioso, el cuerpo la siente y suele desembocar en enfermedades. Y si volcamos nuestro estrés en los otros, no contribuimos con el funcionamiento laboral. ¿Qué haremos entonces con esa carga emocional? Ahí en el trabajo, hay acciones que puedes tomar que son más constructivas que simplemente quedarte pasivo fingiendo que todo está bien. 

El enojo y la tristeza, tienen formas muy específicas de descargarse. El enojo se descarga gritando o golpeando y la tristeza llorando; pero debes hacerlo de una forma que no perjudique a nadie. Yo te preguntaría, ¿sentiste rabia? pues entonces, ve al baño, enrolla una toalla ponla en la boca, y muérdela o grita.  Descarga toda tu rabia en la toalla.

¿Te sientes frustrada, con ganas de llorar? No te tragues las lágrimas, ¡déjalas fluir ya! que se limpie y así no se tornará en resentimiento guardado en tu pecho, y tu corazón será libre de sentir de nuevo en cada momento. También hay otras acciones que te pueden ayudar a descargar esa energía de frustración: En cuanto puedas, si lo sucedido te agobia, ve a caminar rápido o corriendo una vuelta a la manzana, o por los pasillos baja o sube las escaleras en vez de quedarte en pasividad sentado o parado en el elevador.


Si lo que nos tensiona viene de los sentires que tenemos con algunos miembros de nuestras familias, tenemos que acercarnos hacia ellos en lugar de alejarnos, y hablar nuestra verdad. Acercarnos al otro y soltar el pasado. 

El ser agradable, ser amable sin sentirlo, no es real, es falso, es frágil y no hay conexión ¿Por qué?: Porque viene de la cabeza, es sólo intelectual, desconectado, el corazón no está presente en el sentir y el otro se da cuenta. Por dentro está esa ira y la conexión es superficial; pero si lo expresaras y soltaras la carga... ¿qué sucedería?: - Te reunirías con el amor. Hay que expresarse con claridad y ser real, pues si no, uno comienza a odiarse a sí mismo.

Hasta que decides cambiar, el miedo es el gran lienzo sobre el que pintas tu vida, percibes tus tensiones, obsesiones y protecciones. El miedo nos ciega y la consecuencia de esto se refleja en todos los aspectos de nuestra vida: nos enfermamos, no deseamos ir a trabajar, nuestras relaciones personales y familiares son insatisfactorias. Nos sentimos confundidos y atrapados. 

¿Qué te parecería usar un lienzo para pintar tu vida, incluida tu vida laboral, que revele los colores del amor, la cooperación, la generosidad, la comunicación, la receptividad, el cariño, la unidad?




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