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Espacio Motivacional


Código de Ética: Respeto

publicado a la‎(s)‎ 22 dic. 2014 8:43 por Intranet Ministerio de Cultura   [ actualizado el 22 dic. 2014 8:47 ]


 

Las riquezas de la vida

publicado a la‎(s)‎ 15 sept. 2014 8:15 por Intranet Ministerio de Cultura

Encontrar el equilibrio adecuado entre lo práctico y lo inspirador puede ser la clave para una vida variada y satisfactoria. Cada persona puede lograr este equilibrio como “poéticamente pragmática”. Pues una vida sin cierto grado de organización es caótica, pero una vida sin poesía es una vida a medias.

Por tu bien personal trata de combinar una pequeña dosis de pragmatismo y de poesía en todos y cada uno de tus días. Quizá eres uno de los millones de peruanos que generalmente se levantan con el sonido irritante del despertador para poder llegar a tiempo al trabajo. Pero antes de saltar de la cama, escucha por la ventana el canto de los pájaros o mira la fotografía de tus seres queridos, y siempre debes agradecer por tener un día más de vida.

Cuando estés en camino hacia tu trabajo, deja tiempo suficiente para pasar por el parque o mirar lo espectacular que es la naturaleza. Asimismo, puedes ayudar a una persona quien necesite de tu ayuda ya sea brindándole asiento, ayudar a cruzar la pista o quizá otra clase de ayuda. ¡Es tan reconfortante sentir que has ayudado a alguien que lo necesitaba!

Continúa la mezcla de lo práctico y lo poético durante el día y la tarde. Da campo a la poesía, al escuchar canciones que te gustan  mientras trabajas, agradece por los favores que te realizan, y sonríe, porque  es bueno para el alma y quizás tu sonrisa saque otra sonrisa a otra persona, que quien sabe… lo necesitaba. Cuando termines de trabajar y llegues a casa, abraza a los tuyos, dales todo tu cariño a tu estilo, pero siempre debes hacerle saber en palabras y actos cuántos los has echado de menos y cuánto los quieres.

Muchas personas consideran que su vida es abrumante, donde el estrés y la negatividad predominan en su día a día, pero no es así. No existe una vida desdichada. Toda persona debe y tiene que ser lo suficientemente poeta para evocar las riquezas que la vida nos ha dado.


               

¿Por qué las personas sufren tanto?

publicado a la‎(s)‎ 1 sept. 2014 8:37 por Intranet Ministerio de Cultura   [ actualizado el 1 sept. 2014 8:38 ]

Los humanos sufren constantemente porque tienen una idea de cómo las cosas tienen que ser. Tienen una idea de qué es lo apropiado y qué es lo inapropiado.

Y tienen una idea de cómo sus parejas –y los miembros de su familia, sus jefes, y todos– se tienen que comportar para que ellos sean felices. Son incapaces de adaptarse a los constantes cambios en su universo, y en lugar de rendirse a cada momento y darse cuenta que la situación externa cambia todo el tiempo, tienden a tomar todo en forma personal y percibirlo como inapropiado, o como carente de cuidado o carente de respeto.

Estamos tan apegados a la aprobación y al apoyo y al comportamiento de todos fuera de nosotros, que cuando eso cambia nosotros sufrimos.

¿Cómo pueden la guerra y el hambre ser entendidos como una expresión de amor? Es imposible para una mente iluminada explicarle a alguien que está experimentando la dualidad, cómo el amor puede ser encontrado en estas experiencias.

Pues la vida es un juego. Es un juego de dualidad. De modo que tenemos abundancia y tenemos hambrunas.

Tenemos toda clase de cosas diferentes creando separación, diversidad, tragedia, alegría, y todas las variantes. Todos los colores que crean este paisaje diverso al que llamamos vida. No hay nada fuera de ti. Todo está dentro de tu conciencia.

De modo que puede cambiar de forma, pero está siempre presente. El amor está siempre presente. Y suceda lo que suceda, no puede ser removido, porque la totalidad es una. Y es completa dentro de cada parte.

Entonces, es imposible para la totalidad existir sin una parte: la parte que percibimos desde la dualidad siempre está presente. Es como cuando pierdes a un ser amado, abrazas ese amor dentro de tu corazón. Porque tú eres ese ser amado.

El afuera es sólo un reflejo de la grandeza de quien tú eres. Tienes que ir adentro y enfocarte en lo que es real, o de lo contrario seguirás usando los mismos anestésicos para enfocarte en un nivel superficial, y esos anestésicos inevitablemente nos destruyen.

No hay una varita mágica para ello, eres tú quien debe ser el artífice del cambio.

 

 
                       

Ten cuidado con tus palabras

publicado a la‎(s)‎ 18 ago. 2014 9:04 por Intranet Ministerio de Cultura

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Estaba siempre malhumorado y cada día se peleaba en el patio del colegio con sus compañeros. Cuando se enfadaba, se dejaba llevar por la ira y decía y hacía cosas que herían al resto.


Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia debería clavar un clavo detrás de la puerta. 
El primer día el muchacho clavó varios claros detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.


Con el tiempo, descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada vez que pudiera controlar su carácter.


Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. 
El padre, le dijo: has trabajado muy duro hijo mío, pero mira todos esos hoyos detrás de la puerta. Nunca más será la misma.


Cada vez que tú pierdes la paciencia y  no controlas tus impulsos, dejas cicatrices exactamente como las que ves aquí. Tú puedes insultar o tratar mal a alguien, luego pedir perdón y retirar lo dicho; pero el modo cómo lo digas lo devastará y la cicatriz perdurará para siempre.


Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. La familia, los amigos, nuestros compañeros de trabajos son personas que merecen nuestro respeto. Nos hacen reír, nos aconsejan y nos animan a seguir adelante. Ellos, así como tú, son personas que sienten. Ten cuidado en la forma cómo hablas o te expresas.... cuídate de no dañar a personas que no merecen ser tratadas así. 


                               

Las piedras del camino...

publicado a la‎(s)‎ 11 ago. 2014 13:39 por Intranet Ministerio de Cultura

Todas las personas nos hemos tropezado con "piedras" y todas nos han dejado alguna huella, ya sea mínima, en la vida. Lo bueno de tropezar con alguna piedra, es aprender de ello y sacarle el lado positivo.



          

Descarga tu ira y tristeza sin herir y ¡no las guardes!

publicado a la‎(s)‎ 4 ago. 2014 9:38 por Intranet Ministerio de Cultura


En tiempos de cambios donde escuchamos la palabra crisis aplicada a todo, nos sugestionamos, entramos en pánico, sentimos la tensión del riesgo a perder nuestra seguridad y, sea esto cierto o sea imaginario, igualmente sentimos la tensión. 

Muchas veces se magnifica lo que vivimos pues estamos obsesionados percibiendo lo peor y esto nos anula la flexibilidad que necesitamos para cambiar. La idea fundamental es que cada uno de nosotros proyecta todo lo que siente dentro, en su entorno. Muchas veces los conflictos que tenemos en casa tienen este disparador, al igual que el estrés en el estudio o en el trabajo. 

Por esta razón la solución de nuestro estrés no va a depender de que las cosas afuera cambien, de que las crisis se solucionen, pues no lo van hacer nunca: cuando una pasa aparece otra. Así que la solución tiene que venir de adentro.


Supongamos que llegas al trabajo y a los problemas laborales le añades tu situación personal (tal vez tuviste una discusión en el desayuno, o alguno de los niños enfermó, y hubo que ir al médico, tal vez anoche te quisiste distraer o no pensar en problemas y abusaste de alguna sustancia y hoy te sientes demolido....) ¿cuántas cosas más nos influencian cotidianamente? Tal vez no quieras hablar con nadie, con esta tensión vibrando en ti. Y tu responsabilidad en el trabajo, magnifica esa presión. ¿Qué hacemos con eso? 

De acuerdo a nuestro temperamento, o a nuestra posición en la empresa, puede que demos lugar a alguna expresión, una explosión de rabia, una discusión, un grito, un golpe en la mesa o puede ser que simplemente lo reprimamos, tratando de no traer los problemas personales al trabajo. 

Ninguna de las dos es la solución óptima. La carga emocional que no expresamos se acumula en nuestro sistema nervioso, el cuerpo la siente y suele desembocar en enfermedades. Y si volcamos nuestro estrés en los otros, no contribuimos con el funcionamiento laboral. ¿Qué haremos entonces con esa carga emocional? Ahí en el trabajo, hay acciones que puedes tomar que son más constructivas que simplemente quedarte pasivo fingiendo que todo está bien. 

El enojo y la tristeza, tienen formas muy específicas de descargarse. El enojo se descarga gritando o golpeando y la tristeza llorando; pero debes hacerlo de una forma que no perjudique a nadie. Yo te preguntaría, ¿sentiste rabia? pues entonces, ve al baño, enrolla una toalla ponla en la boca, y muérdela o grita.  Descarga toda tu rabia en la toalla.

¿Te sientes frustrada, con ganas de llorar? No te tragues las lágrimas, ¡déjalas fluir ya! que se limpie y así no se tornará en resentimiento guardado en tu pecho, y tu corazón será libre de sentir de nuevo en cada momento. También hay otras acciones que te pueden ayudar a descargar esa energía de frustración: En cuanto puedas, si lo sucedido te agobia, ve a caminar rápido o corriendo una vuelta a la manzana, o por los pasillos baja o sube las escaleras en vez de quedarte en pasividad sentado o parado en el elevador.


Si lo que nos tensiona viene de los sentires que tenemos con algunos miembros de nuestras familias, tenemos que acercarnos hacia ellos en lugar de alejarnos, y hablar nuestra verdad. Acercarnos al otro y soltar el pasado. 

El ser agradable, ser amable sin sentirlo, no es real, es falso, es frágil y no hay conexión ¿Por qué?: Porque viene de la cabeza, es sólo intelectual, desconectado, el corazón no está presente en el sentir y el otro se da cuenta. Por dentro está esa ira y la conexión es superficial; pero si lo expresaras y soltaras la carga... ¿qué sucedería?: - Te reunirías con el amor. Hay que expresarse con claridad y ser real, pues si no, uno comienza a odiarse a sí mismo.

Hasta que decides cambiar, el miedo es el gran lienzo sobre el que pintas tu vida, percibes tus tensiones, obsesiones y protecciones. El miedo nos ciega y la consecuencia de esto se refleja en todos los aspectos de nuestra vida: nos enfermamos, no deseamos ir a trabajar, nuestras relaciones personales y familiares son insatisfactorias. Nos sentimos confundidos y atrapados. 

¿Qué te parecería usar un lienzo para pintar tu vida, incluida tu vida laboral, que revele los colores del amor, la cooperación, la generosidad, la comunicación, la receptividad, el cariño, la unidad?




EN LO QUE TE ENFOCAS, CRECE

publicado a la‎(s)‎ 30 jul. 2014 9:24 por Intranet Ministerio de Cultura

Nuestro enfoque es lo que crea nuestra realidad. Si nos centramos en lo que está mal en nuestras vidas y nuestro mundo, ¿qué vamos a ver? Lo que está mal. Sin embargo, si nos enfocamos en las cosas que amamos, las cosas que nos inspiran y nos llenan de alegría, comenzamos a ver la belleza que no veíamos antes. Tú puedes transformar tu experiencia de vida en un instante, con el simple hecho de llevar tu atención profundamente dentro de ti, en lugar de quedar atrapado en los dramas y las preocupaciones del mundo, puedes romper los patrones de descontento y preocupación de toda una vida.

Así que si es tan simple, ¿por qué no lo hacemos? Y hay una respuesta a ello: porque no queremos. No queremos ser felices, preferimos pelear por lo que creemos que debe ser arreglado. No queremos rendirnos, queremos ganar. No queremos abrazar nuestra realidad, sino que queremos perseguir nuestras ideas sobre cómo deberían ser las cosas, en lugar de aceptarlas como son. ¿Por qué? Porque estamos convencidos de que sabemos más que la vida misma, sobre cómo las cosas deberían ser.

Los niños no hacen esto. Abrazan lo que tienen sin lugar a dudas. En los asentamientos humanos más pobres de la selva, a veces los jóvenes jugaban futbol con cocos y con los pies descalzos. No se deprimían pensando “¡si yo tuviera unos zapatos Nike!, entonces podría jugar mucho mejor. ¡Si tuviéramos una pelota de verdad en lugar de este coco!” No pensaban eso, se divertían mucho disfrutando de lo que tenían.

No se niega la importancia de trabajar por un mundo mejor. Se admira cualquier actividad que ayude a unir a la humanidad y mejorar la calidad de vida en este planeta. Vamos a centrarnos en lo que hemos logrado, en el mundo maravilloso e increíble en el que vivimos y los individuos apasionados e inspirados que están dando lo mejor a la humanidad todos los días.

¿En qué estás enfocándote en este momento? ¿En las frustraciones del pasado? ¿En las preocupaciones del futuro? ¿Por qué no pruebas, sólo por hoy, enfocarte en disfrutar de cada momento? ¿En dar lo mejor que puedas de ti en cada situación que se presenta? Descubre el poder del enfoque y, al hacerlo, asume la responsabilidad por tu propia felicidad.


                                           

¿Qué eliges?

publicado a la‎(s)‎ 22 jul. 2014 10:59 por Intranet Ministerio de Cultura

En la vida tenemos dos opciones: podemos elegir amar o podemos elegir temer. Podemos escoger abrir o cerrar, confiar o dudar. Podemos elegir entre mostrarnos como somos o escondernos de los ojos del mundo; podemos culpar a los demás por nuestras limitaciones o asumir la responsabilidad del cambio interior.

Amar o temer. En última instancia, todas las elecciones llevan a ésta. Para salir de la dualidad y experimentar la unidad, debemos aprender a discernir entre lo que elegimos por amor y lo que elegimos por temor. Cuando escogemos el temor, encarnamos las inseguridades y la incertidumbre de la dualidad.

Cuando elegimos el amor, abrimos los ojos a la experiencia de la unidad.

Muy a menudo escogemos el temor a pesar de que se nos hace miserables. Nos sentimos seguros cuando no asumimos riesgos, cuando nos protegemos de lo impredecible que es la vida. Pero esto no es vivir de verdad. Si no asumimos riesgos por temor a equivocarnos, ya estamos cometiendo un error por no ser felices plenamente.

Atrévete a transformar tu vida, aprendiendo a asumir la responsabilidad por tus elecciones, a elegir el amor en cada momento.

¿Qué eliges?


          

El mundo en el que vivimos existe para que nosotros lo amemos

publicado a la‎(s)‎ 16 jul. 2014 6:50 por Intranet Ministerio de Cultura   [ actualizado el 16 jul. 2014 6:58 ]

El mundo en el que vivimos, está diseñado para que podamos vivirlo al máximo, en nuestra propia expresión única y perfecta. Celebremos la vida explorando nuestros sueños y nuestras aspiraciones, cultivando al mismo tiempo una experiencia interior que nos lleve más allá de ellos, creando un espacio de estabilidad y aceptación de nosotros mismos desde el cual podamos ver la magia de la existencia desarrollándose.

Si no tenemos expectativas, posiblemente nuestra frustración no exista y no nos estaremos quejando constantemente. Podremos, en cambio, apreciar, dar amor, agradecer a la vida y a lo que nos rodea.

La raíz de la insatisfacción, en cualquier relación o en cualquier situación de nuestra vida, es el resultado de lo mismo: no estamos haciendo las cosas incondicionalmente, las estamos haciendo con el fin de recibir la aprobación o la compensación de los demás, y eso es amor contractual: en lugar de dar estamos buscando lo que podemos tomar. ¿Cómo podemos resolver esto? Invirtiendo nuestra percepción.

Soy lo que doy, no lo que tomo.

Cuando me convierto en la fuente de la alegría y el amor, siempre estoy dando en mis interacciones con los demás. No necesito que me confirmen que soy digno de amor. Si empiezo a dar reconocimiento, si empiezo a apreciar, si me convierto en la fuente del amor y encuentro mis logros internos, puliendo mis conductas y actitudes en cada momento, me convierto en un ser alegre y feliz, un ser que inspira a los otros a dar más y a crear más. Como consecuencia de ello, me elevo por sobre mi sentimiento de carencia y experimento una sensación de abundancia que siempre quiero compartir con los demás. Así, siempre alegre, doy y doy.

Lo que da vida a los corazones de los otros, hace brillar también el tuyo. A lo mejor esto se te da repartiendo sopa en una esquina a personas necesitadas, en un día muy frío. Tal vez podría ser recogiendo basura en una calle, o simplemente estando amorosamente presente para alguien que necesita de un oído compasivo. Tal vez así encuentres tu pasión por la vida. Relaciónate con tu entorno y donde quiera que mires, encontrarás oportunidades para dar.




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